La pintura de Aníbal Olier se inscribe en el contexto de una actitud que se puede denominar humanista... Predomina la figura humana individual o en grupos como símbolos anónimos cuya principal intención es resaltar la necesidad de unirnos alrededor del amor y la amistad como una manera de alcanzar la paz y blindarnos contra la indiferencia y la brutalidad de los tiempos que corren.

 

Para lograr su objetivo, recurre a un dibujo de enfáticos contornos y una pintura de vigoroso cromatismo con pinceladas sueltas y vigorosas que imprimen vitalidad a sus composiciones.

Eduardo Márceles Daconte

Crítico de arte, curador e investigador cultural